Jóvenes genios a vueltas con el cubo de Rubik

Es el juguete más vendido del mundo con cerca 400 millones de unidades repartidas por todo el planeta. Es tal el número de seguidores que cuenta con su propia competición, el ‘speedcubing’ y sus plusmarcas, y hasta ha inspirado un estilo artístico, el llamado Cubismo de Rubik.

El rompecabezas mecánico tridimensional más famoso, el cubo de Rubik, cumple 44 años este 2018 y sigue dando mucha guerra, al menos en el IES ‘San José’ de la capital conquense, donde decenas de alumnos y alumnas prefieren pasar sus recreos practicando con el cubo mágico y buscando la manera de resolverlo lo más rápido posible.

“La idea surge al inicio de curso por parte del Departamento de Matemáticas, dentro de un plan más amplio del Centro con el que pretendemos evitar la conflictividad en los recreos y dar al alumnado otras opciones de ocio, sobre todo a los que acaban de llegar y están un poco perdidos. Por eso planteamos estos recreos creativos y didácticos”, explica a Las Noticias el director, Pablo Pérez.

Marian Muñoz es la docente que se encarga de impartir este taller de Rubik. Según dice, se lo plantearon como algo experimental, pero está teniendo tanto éxito que se han lanzado a organizar el primer Campeonato de Resolución de Cubo de Rubik para el alumnado de 5º y 6º de Primaria y de todo el ciclo de la ESO de Cuenca, que tendrá lugar el próximo 3 de mayo. “Los chicos tienen muchas ganas y les atrae la competición. Hay algo que engancha al cubo y hay muchos que los ves por los pasillos y no pueden parar de ensayar”.

Este célebre rompecabezas es pura matemática, no tiene trampa ni cartón. Cada método para resolverlo emplea su propio conjunto de algoritmos. “Una vez que ellos los automatizan ya saben qué pieza colocar y dónde y generan una visión espacial muy buena”, señala la profesora. Es decir, son capaces de imaginar las cosas en el espacio, algo que no es fácil, lo que les da una ventaja especial sobre todo en Geometría. A esto se suman otros beneficios como el estímulo de la memoria, la intuición y la habilidad manual.

“Además, es fundamental que se ayudan unos a otros. Cuando llega alguien nuevo los veteranos le enseñan y en cuatro días saben hacer el cubo”, apunta Muñoz.

Uno de estos veteranos es Miguel Esparcia, estudiante de 4º de la ESO. Le apetece mucho que se vaya a celebrar una competición a nivel local en la que augura habrá un gran nivel. En su opinión, los beneficios que aporta el cubo es que “memorizas mucho y eso te facilita las cosas a la hora de estudiar”. Tarda en dejar cada cara de un solo color nueve segundos. Todo un logro, teniendo en cuenta que el récord mundial en estos momentos está en 3,12 segundos.

La clave, precisa, es practicar y practicar y, por supuesto, el tipo de cubo. “No todos giran igual de bien, nosotros ya sabemos las marcas que funcionan y los compramos por Internet”. Tiendas especializadas que ya conoce su profesora de Matemáticas y en las que el Instituto compra material de muy buena calidad.

Las nuevas promesas también tienen mucho que decir. Como Marcos Soria, de 1º de la ESO, que se ha revelado como un maestro en potencia del cubo mágico. Resuelve ya en 30 segundos y domina el método Fridich.

Son jóvenes genios que sorprenden al verles cada recreo a vueltas con el juguete de las seis caras de color que inventó Erno Rubik.

Veinte cubos resueltos en cinco minutos

El número de alumnos y alumnas que acuden al taller del cubo de Rubik varía, aunque han llegado a asistir casi una veintena. Son los más mayores los que enseñan a los recién llegados que en pocos días se hacen con el rompecabezas, aprenden muy rápido. Según cuenta la profesora responsable, Marian Muñoz, un grupo de cinco personas ha sido capaz de resolver 20 cubos en tan solo cinco minutos. Comienzan con un método fácil y los más avezados se arriesgan con algoritmos más complejos.

 

Texto: Nuria Lozano | Foto: Saúl García




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